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Confesiones II


Tú te enojas,
gritas y salivas mi rostro.

Te enojas casi siempre en la cama,
cuando nos vemos en silencio
y nos conocemos.

Te enojas y me reclamas,
te callas,
y un trozo de crudeza se hunde en tu garganta.

Me insultas tontamente,
me tomas por neurótica e infiel.

Hoy por ejemplo, te enojaste en la regadera,
sólo porque no me dejé tallar la espalda,
-es que lo haces fuerte, no eres sensible-.
Y sólo me empujaste contra la pared del baño.

Te enojas desde hace poco
y no sé por qué,
no me dejas saberlo.

Pero yo te soporto
y te calmo con besos,
con caricias,
con risitas.

Mas ya no quiero,
ya no te quiero.

Sólo te digo T. que hoy no te enojarás,
hoy no tendrás a quien culpar de tus fracasos,
de tus estúpidos errores,
del miserable sueldo.
Hoy no me verás,
no estaré en la regadera,
en las reuniones,
en el trabajo,
en la cocina,
ni en tu cama.
Ya no estaré nunca más.

Te miro lejano.


Te miro lejano,
entre el inicio del espiral.
Como cuarzo labrado,
como cerro otoñal.

Volteo, sola me miro.
De entre la arenilla,
deslizo mi espalda,
llego a ti.

Estoy a tu derecha.
Te miro cercano,
de reojo.

Tú volteas y mis ojos cristalinos,
los robas.

Bombones de café

Sólo quiero recorte que esta mañana estuvimos juntos.
Quiero recordarte que entre el jardín no estábamos solos.
Quiero que tú recuerdes el saludo matinal.

Es entonces que salimos y compramos bombones sabor café.
Es cuando el viento con lluvia nos arrojó otra vez al interno jardín.

Quiero que recuerdes el último beso de bombón.
Y te hundas en el recuerdo de nuestro último sabor café.

¡Cómo duele que termine marzo!


Marzo es el mes del violín,
mes donde los témpanos de hielo corren en río.

Tu clara voz de luna ahora me tibia,
y las tintineantes lucecitas de noche revolotean cerca;
en la cama, en tu nariz, en tu ombligo.

Marzo peina los vientos que el frío polar trae,
los vientos de humo denso,
las palomas negras vuelan lejos, lejos...

Marzo se va,
lleva lirios y narcisos,
lleva aguamarinas,
lleva tu perfume que rociaba mi mañana,
lleva niebla de bosque
y el canto de una mariposa.

Marzo fue el mes en el que te conocí,
mes de pradera y de verdes lienzos,
mes que termina.

Y termina hoy como nuestro amor.
Y no sabes cómo duele que termine marzo.

Te quiero

Me dicen que eres un capricho, amor de adolescente. Otra lágrima que morirá.
No, amor no eres, más mi vida te has llevado.
Me dicen que el tiempo lo cura todo, más el corazón harto de latir, se desgrana.
No fue Dios, no fui yo, ni tú.
Soy un loca, puta y seca.
Y tú un tonto pez.
Pero hoy te digo: te quiero,
te quiero y me lo callo.

Noche eterna

En una noche eterna te miré en mi sueño,
clara, hermosa y blanca luz.
Entre el olmo y olivo te ví,
besé tu corteza,
te encontré.

Sal mujer de mi pupila,
duérmete entre mis sábanas,
no te pierdas más.

Anoche te sentí
pero no llegaste.