
Hoy me encuentro como hace dos días, sólo que un poco diferente.
Estoy otra vez aquí en mi casa, sola, con un montón de llamadas pérdidas en el celular, plantas secas y un pez muerto que apesta la sala.
Es asombroso encontrar al tiempo plastificado en cada objeto, materializado en el aire. Sentirlo nuevamente absolviéndome, preguntándome hasta cuando, Nova.
Pero nada me quita la felicidad de mi viaje, aquel espontáneo arrebato de tomar el primer camión de la central, de elegir esa maldita voluntad, de tener libertad. Decisión de llevar sólo un sleeping bag, una lámpara y una tarjeta.
A pesar de que para mí sólo fuera un poco de aventura, un momento de caprichos y desplantes, algo más ocurrió. Todo estaba ya decidido; desde el número cabalístico del asiento, hasta los segundos que permanecí despierta en la madrugada o en momento en el que me perdí para encontrarme.
Eso es todo lo que desea escribir: un solo recuerdo, por que los demás son de otras flores.